HOY ES DOMINGO DE RAMOS
Hoy comienza la Semana Santa con la festividad del Domingo de Ramos. Recordamos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Acude para celebrar la Pascua con sus discípulos. Un numeroso grupo de personas le aclama con gritos de “Hosanna al hijo de David”. Allí estoy mezclado entre ellos. Es un día de fuertes contrastes en la liturgia. De esta forma, se entrecruzan las dos tradiciones litúrgicas que han dado origen a esta celebración: la alegre, multitudinaria, festiva liturgia de la iglesia madre de la ciudad santa, que se convierte en mimesis, imitación de lo que Jesús hizo en Jerusalén, y la austera memoria -anamnesis- de la Pasión que marcaba la liturgia de Roma. Jerusalén y Roma, juntas en nuestras celebraciones. Escuchamos, con silencio y recogimiento, la lectura de la Pasión, un terrible drama que, sucedido hace casi dos mil años, sigue conmoviendo a millones de creyentes, de generación en generación. Quizá algunos de los que le aclamaban, pocos días después pedirán su muerte, que fue fruto de la mayor injusticia. Jerusalén, desde el siglo IV, celebra la llegada de Jesús con una procesión multitudinaria. Gustó tanto a los peregrinos que Occidente tiene, en este acto litúrgico, uno de los más bellos momentos de la Semana Santa. De esta forma tenemos la firme esperanza de tener entre nosotros de forma clara y abierta, a aquél que viene en nombre del Señor. Es el amor de Dios que se manifiesta entre nosotros.
MIÉRCOLES DE CENIZA: COMIENZA LA CUARESMA
Comienza la Cuaresma con la imposición, en la frente de los penitentes, de un poco de ceniza. Con este sencillo rito recordamos que nuestra vida en la tierra es pasajera. No podemos estar atados de manera permanente a las cosas de este mundo. Nuestro objetivo definitivo está en el Cielo. En la Iglesia, el sacerdote nos dice hoy: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”. Estamos celebrando el Año de la Fe. Necesitamos una renovación profunda de nuestras conciencias. Es una llamada a la conversión y el sacrificio. Las normas del ayuno y la abstinencia de carne no son un puro capricho sino una forma de acompañar, en su sufrimiento, a los más necesitados. La solidaridad, el amor, tienen estos días un mayor relieve en nuestra relación, como seguidores del mensaje de Cristo, con los pobres y enfermos. Debemos hacer sacrificios, privándonos de algo que nos gusta y debemos hacerlo con alegría pues es por amor a Dios, en quien hemos puesto toda nuestra confianza. Nuestra vida diaria es dura, llena de incertidumbres, pero debemos procurar mirar hacia adelante con esperanza. El pecado no puede vencer. Nos vemos perdidos en una sociedad pagana y paganizante que se ha apartado de Dios. La Cuaresma que se inicia debe ser un tiempo de transformación no sólo personal sino también de las estructuras injustas de esta sociedad.
La cuesta de enero
Ya quedaron atrás las celebraciones navideñas y de comienzo de año. Proyectos e ilusiones de un momento propio a la fantasia se enfrentan a la realidad cotidiana. El primer mes del año parece más largo. La televisión, la radio y los periódicos nos hablan de cosas negativas y nos dan una visión demasiado oscura de la vida. No nos ayudan a subir esa cuesta, para muchos una montaña con difíciles curvas que salen cada momento a nuestro encuentro. Escuchamos con frecuencia la palabra corrupción cuyo significado no acabamos de encontrar. Que el número de personas sin trabajo alcance ya la pavorosa cifra de seis millones de personas en España, sin expectativas y con un futuro incierto, nos estremece en un primer momento. Que los políticos se enfrenten por minucias cuando más necesario es el encuentro, la aportación positiva al bien común para encontrar soluciones entre todos, no ayuda para el necesario sosiego. Me dicen que soy demasiado positivo. Es cierto que quiero aportar esperanza en un mundo lleno de dificultades y problemas. Es necesaria, pero también que los gobiernos colaboren con sus políticas. No podemos confiarlo todo a la ecomomía que quizás esté dejando ocultas otras carencias que no somos capaces de percibir. Ha llegado el momento de que alguien dé la señal de salida para que todos juntos nos pongamos en marcha. Nuevos proyectos de vida, actividades en profesiones que desconocemos, abren un mundo lleno de posibilidades. Hagamos un esfuerzo por ver más lo que nos une que los que nos separa. Es necesario intentar que la sociedad avance aunque sea por el paso inseguro, pero hacia adelante, de cada uno de nosotros. Vamos a intentarlo. Por nuestros hijos.
LLEGARON LOS REYES MAGOS
Cada 6 de enero, fiesta litúrgica de la Epifanía, recordamos la adoración del Niño Jesús por unos seres misteriosos a quienes con el tiempo hemos dado la condición de magos y reyes. En el primer evangelio, San Mateo cuenta que, en aquellos días, llegaron a Jerusalén desde Oriente unos magos en busca del Rey de los judíos, que había nacido. Seguían una estrella que los iba guiando. Herodes se turbó viéndose amenazado. Hizo averiguaciones y le dijeron que el profeta había anunciado que el nacimiento sería en Belén de Judea. Herodes logró que le comunicaran en secreto cuando había aparecido la estrella. Los mandó hacia Belén, tras pedirles que a la vuelta le informaran con detalle para que él fuera tambíén a adorarle. Malas intenciones tenía aquel malvado en su duro corazón. Cuando continuaron su camino volvió a aparecer la estrella que les guió hasta donde estaba el niño. Al entrar en la casa lo vieron con su madre y postrándose le adoraron. Realmente no sabemos cuantos eran aunque tres regalos dejaron: Oro, reconociendo al nacido como Rey, incienso, como Dios, mirra, un aroma por su condición humana. A la vuelta, avisados en sueños de las malas intenciones de Herodes volvieron a sus tierras por otro camino. Veinte siglos después, ¿cuál es el sigificado para nosotros de esta historia verídica? Quizá hemos dado demasiada importancia a los regalos que los niños, con gran ilusión, esperan encontrar por la mañana. Vistosas cabalgatas recorren las calles de nuestras ciudades con los reyes y sus vistosas comitivas para regocijo de niños y mayores. No podemos olvidar lo fundamental. Aquel niño, tan pequeño y vulnerable es Dios hecho hombre que nos trae un mensaje de amor, justicia y verdad a toda la humanidad sin distinción de credos, ni razas. Todos nos podemos sentir representados por aquellos magos, posiblemente astrólogos interesados por el estudio de los astros, procedentes de Persia. No es esto lo importante. Lo fundamental es que todos sepamos encontrar el verdadero significado de una historia que veinte siglos después tiene plena actualidad.
DIA DE NAVIDAD
No es esta fiesta la más importante del calendario litúrgico, pero sí la más popular. Si preguntamos a diferentes personas su significado nos darán diferentes respuestas. Para muchos puede ser una oportunidad para reunir a familiares que no se ven desde hace mucho tiempo en torno a una mesa. No es eso lo más importante. Otros nos dirán que cantan villancicos o se reúnen en las iglesias para conmemorar el nacimiento, hace más de dos mil años, del primer hijo de una mujer hebrea en una pequeña aldea de Israel. Pero no es suficiente. Ya los profetas nos habían anunciado la llegada de un libertador para el pueblo de Israel entonces sometido a la dominación romana. Tampoco eso es lo más importante. Nos reunimos en los templos y nos juntamos en torno a una mesa para celebrar un acontecimiento que sucedió hace más de dos mil años y cambió la historia de los seres humanos. Dios se hace hombre y hombre nacido de mujer. Los profetas nos habían anunciado que nacería en Belén, una pequeña localidad. Ante la gran aglomeración de gente que había llegado para empadronarse en cumplimiento del edicto del César, su esposo José no encontraba cobijo para su esposa María cuyo estado de gravidez era ya muy avanzado. No encontraban alojamiento, ya oscurecía y el posadero, que era un hombre bueno, se compadeció y les dio cobijo en el establo donde nació Jesús, el Salvador. El Hijo de Dios se hace un hombre como nosotros para traernos un mensaje de amor y de paz. Nos cuentan que una mula y un buey daban calor a ese pequeño bebé que estaba destinado a ser el rey del Universo. Avisados por un ángel, unos pastores fueron los primeros en adorar y llevar regalos al Niño. Felices y cristianas Navidades.
FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCION
Dentro del Año de la Fe, hoy celebramos de una manera muy especial la Inmaculada Concepción de María. Elegida como estaba para ser la Madre de Dios, fue adornada con las mayores virtudes y preservada de todo pecado e imperfección. Así la Iglesia le aplica las palabras del Cantar de los Cantares : “Toda hermosa eres, María y no hay defecto en ti”. Cuando, en Nazaret, recibió la visita del ángel Gabriel, María, que era muy joven, tuvo un momento de turbación. No entendía lo que le estaban diciendo, pero tras el maravilloso diálogo con el ángel que tantas veces hemos escuchado y nos narra el evangelio de hoy, da un “sí” rotundo, sin reservas a la voluntad de Dios. El gozo de María porque Dios ha hecho en ella cosas grandes, es también nuestro gozo y el de toda la humanidad. En previsión de la muerte redentora de Jesús, el Señor “la vistió con un traje de gala y la envolvió en un manto de triunfo, como novia que se adorna con sus joyas.” Isaías, 61,10). La Virgen creyó al ángel Gabriel y nos dio un ejemplo a nosotros de fe en la Divina Providencia. En este tiempo de Adviento, acompañamos a María en su espera de quien ha de venir.



