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Archive for the ‘Vida’ Category

ADVIENTO

     El Adviento, que comienza hoy, es un tiempo de espera activa. Algo extraordinario va a ocurrir. Jesús, el Hijo de Dios encarnado, nace de una mujer. María, una jovencita bendecida por Dios que le ha otorgado sus dones, está esperando un hijo, tal como le había anunciado el Ángel. Estos días, la liturgia nos desconcierta. El sacerdote lleva ornamentos de color morado que significa penitencia. Muchas personas muestran una alegría contenida mientras acompañan a María en su gozosa espera. Tenemos que lograr recuperar el verdadero sentido y significado de la festividad que celebramos. Las calles se llenan de luces anunciando una falsa Navidad. No es el consumo desordenado lo que debe movernos sino la solidaridad y cercanía con el que menos  tiene. La anécdota es real. Tenía 15 años. Trabajaba en los talleres del periódico “El Pensamiento Navarro”, ya desaparecido. Un compañero me preguntó qué tenía para cenar esa Nochebuena. Éramos muy pobres y le respondí que lo que alguna persona caritativa nos pudiera dar. Se compadeció de mí y al día siguiente, me entregó un pequeño paquete con algunos alimentos. No tengo palabras para expresar mi agradecimiento. Acompañamos la espera de María con el encendido cada domingo de una vela en la corona de Adviento. Hoy encendemos la primera y seguimos los siguientes domingos, en singular recorrido, hasta el domingo anterior a la Navidad cuando quedan las cuatro velas encendidas anunciando el feliz acontecimiento, ya inminente. Ven Señor Jesús. No tardes, que te esperamos.

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CRÓNICA DEL JUEVES SANTO

      Celebramos hoy, con gran solemnidad, la festividad del Jueves Santo. Los desfiles procesionales y la participación en las ceremonias religiosas tienen una amplia participación popular. Pueden considerarse como un anticipo de la Pascua. Reunido con sus apóstoles en una Última Cena, Jesús instituye la Eucaristía, el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo  bajo las especies de pan y vino. Tal es el amor que nos tiene que se queda con nosotros para guiarnos por el camino de la salvación. Todos estamos invitados a participar en esta Cena a la que Jesús nos invita. En esta noche santa, Cristo nos deja su Cuerpo y su Sangre. Aceptemos este don con un firme compromiso de servir a nuestros hermanos. El evangelio de Juan que hoy vamos a escuchar y meditar nos narra el lavatorio de los pies. Jesús interrumpió la cena, se quitó el manto, se ciñó una toalla, echó agua en una palangana y se puso a lavar los pies de sus discípulos. Este hecho produjo sorpresa general pues era una tarea propia  de siervos. Jesús nos da una lección que no somos capaces de aceptar. Éste es el mejor camino para seguir a Jesús: vivir  como servidores unos de otros. Traicionado por Judas, uno de los doce, Jesús vive, conscientemente y de manera anticipada, su pasión y su muerte. En el Huerto de los Olivos,  vivirá momentos de angustia difíciles de soportar, su soledad, su compromiso de cumplir la voluntad de Dios, su obediencia y su confianza en Él. Así iniciamos la fiesta de la “crisis pascual”. Supone una lucha entre la muerte y la vida que nunca fue absorbida por la muerte, pero sí combatida por ella. La noche del Sábado de Gloria es el canto a la victoria, pero teñida de sangre, y hoy es el himno a la lucha de quienes conseguimos la victoria por medio del amor.

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DOMINGO DE RAMOS

domingo_ramos       Con el Domingo de Ramos iniciamos la Semana Santa, unos días en los que vamos a conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Cristo. La Iglesia recuerda en este día la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, aclamado por hombres y mujeres que le han escuchado a lo largo de los pueblos y caminos de Palestina. La bendición de los ramos es una ceremonia sencilla. Después de prepararnos durante la Cuaresma, por medio de la penitencia y las buenas obras, los cristianos nos reunimos en los templos para recibir al Señor. La pasión, muerte y resurrección de Cristo son hechos históricos que suponen un aldabonazo a nuestras conciencias. En aquellas personas que recibieron a Jesús revivió la esperanza de que venía aquél que estaban esperando. A la entrada de Jerusalén, mientras alfombraban el camino con sus mantos, reconociéndole como Rey, gritaban: “Bendito el que viene en nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en lo alto”. Fueron muchos los que siguieron a Cristo en ese momento de triunfo, pero pocos los que lo acompañaron en su pasión y muerte. En la solemne liturgia del día, escuchamos con recogimiento la proclamación del “tercer cántico del siervo de Yahvé”, que todavía me impresiona. Isaías  nos habla del siervo que se entrega a nuestro servicio. Cristo es el siervo fiel. En medio de un respetuoso silencio, escuchamos conmovidos el duro relato de la Pasión. Emocionado, cada vez que lo leo o escucho, puedo encontrar algo nuevo en este duro relato de la donación total de un Dios que, hecho hombre, se entregó sin límites  hasta la muerte. Por eso, ante la presencia del Señor, que toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra.

LA VIDA DE UN HOMBRE SENCILLLO

Constelación de Orión

Constelación de Orión.

Un reto a la imaginación

Era de noche. Abrí la ventana de la habitación y miré al cielo. La oscuridad era aliviada por la luz de las tres lunas. Todo era silencio. Me acompañaba mi criado y confidente el humanoide Paul. Estamos en un planeta del sistema XH-125A, cerca de la constelación de Orión. Un error al programar una búsqueda en la computadora me permitió conocer una interesante historia que, a parecer, ocurrió hace unos 1.000 años, en un pequeño planeta del Sistema Solar, en la lejana Vía Láctea, llamado Tierra, nació un niño robusto que gozaba de buena salud. Su madre se llamaba María. Mientras iba creciendo, maduraba su personalidad. Fue adquiriendo, a lo largo del tiempo, conocimientos que le permitían ir comprendiendo las vicisitudes de la vida. Fue la búsqueda del bien lo que dio sentido a su vida. La muerte fue su dulce compañera, en ocasiones, pero todavía no había llegado su hora. Muchas dificultades encontró en su camino y también el apoyo y comprensión de personas anónimas que le animaron a seguir su tarea. Denunciar las injusticias y ayudar a los más necesitados era su objetivo. En alguna ocasión le rogaron que no hablara ole indicaron que su presencia era inconveniente. Sus textos y enseñanzas, víctimas del lápiz rojo de la censura, fueron borrados o ignorados. Los ancianos y personas que necesitaban quién las escuchara o un hombro donde reclinarse, siempre le pudieron encontrar. Como el toro bravo que se crece ante el castigo, siguió fiel a sus principios poniendo todo su empeño. Cuando agotado y enfermo, llegó el fin de su vida, a  la cabecera de su cama no se encontraban hombres poderosos e importantes, sino pobres, niños y ancianos que se encontraban allí llenos de gratitud. Le conocían como JESÚS.

Desde el tercer planeta del sistema XH-125A, en el segundo día del tercer mes del año 2980, doy fe de que lo narrado responde fielmente al texto encontrado.

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Golpe de suerte – Luis del Pino

Verdades Ofenden

El devsirme (que en turco significa “recolección”) fue un sistema de reclutamiento forzoso de niños cristianos de los Balcanes por parte de las autoridades del Imperio Otomano. Esos niños eran obligados a convertirse al Islam y sometidos a una educación enormemente completa, que permitía a los mejores de ellos incorporarse a la burocracia o la milicia del imperio. El sistema fue originalmente concebido por el sultán Murad I para contrarrestar el poder de la nobleza turca, y lo cierto es que permitió, durante tres siglos, nutrir de funcionarios capaces la administración y de oficiales capaces el ejército.
Uno de esos niños reclutados mediante el devsirme fue Koprulu Mehmed Pachá, que terminaría llegando a gran visir, el equivalente a nuestro jefe de gobierno. Tras una larga carrera en la administración imperial, en la que se labró fama de hombre capaz, honesto e insobornable, Koprulu Mehmed Pachá fue nombrado gran visir cuando…

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SABER VIVIR

La vida es una asignatura que no nos enseñan en ningún colegio ni ninguna universidad. Adquirimos una serie de conocimientos que nos deben servir en nuestra vida social. No es ese el tema de éste artículo. Desde que nacemos vamos descubriendo nuestro entorno, con estímulos visuales y sonoros que llaman nuestra atención. Somos unos seres grupales que aunque a veces nos dejamos llevar por el individualismo, tenemos tendencia a agruparnos para así alcanzar diferentes fines como sociales, laborales, religiosos o deportivos. A lo largo de los años, no solo crecemos físicamente, sino que vamos madurando y formando nuestra propia personalidad. Somos seres sociales y aceptamos voluntariamente una serie de reglas vigentes en cada una de las actividades. Saber vivir supone conocernos y fomentar valores positivos al servicio de los demás. Supone también aprender de nuestros errores y levantarnos si nos caemos. No sirve de nada dejarnos caer en un pesimismo estéril, ni en la indiferencia. Nada de lo que es humano nos puede ser ajeno. En ocasiones, se producen sucesos que nos afectan, pero no podemos controlar. En importante que sepamos tener la reacción más adecuada para no empeorar la situación. La vida, tarde o temprano, nos dará el fruto de nuestros actos. Tener unos principios morales y éticos es muy importante, pero no podemos imponerlos a los demás. Nuestro amor, respeto y solidaridad con los necesitados debe ser el mejor ejemplo de quienes creemos en un Dios que nos amó hasta el extremo de entregarnos a su propio Hijo, que llegó a morir por nosotros colgado de una cruz. Pero resucitó como lo había anunciado.

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MARÍA, MADRE DE JESÚS

Mi primer encuentro con María fue en Nazaret. Estaba ella con unas amigas, cuando, de pronto, volvió su cabeza y me miró. Su apariencia era como la de cualquier jovencita de entonces. En sus ojos, fui viendo reflejadas las imágenes de los momentos más importantes de su vida. Pocos años, quizá meses después, conocerá a José, un joven alto y bien parecido, con quien será desposada. Posteriormente, recibirá la visita de un ángel; le anunciará que concebirá y dará a luz un niño. Es Jesús, El que Salva, el Hijo de Dios encarnado. Tras unos momentos de turbación propios de una niña de unos 14 años, escuchó las explicaciones del ángel y su respuesta fue un rotundo SÍ a la voluntad de Dios. La encontramos, de nuevo, en Belén, donde nace Jesús. María dará ejemplo de gran fortaleza en diferentes ocasiones a lo largo de su vida. Cuando Herodes trató de matar al Niño, José y María huyeron a Egipto, donde estuvieron hasta la muerte de Herodes. Después, volvieron a Nazaret, un pueblo pequeño con poca actividad económica. A 5 kilómetros, se encontraba la ciudad de Séfora, donde residía Herodes Antipas. Allí pudo trabajar José realizando, en las nuevas construcciones, tareas de carpintero y albañil. Es posible que llegara a ocupar puestos de responsabilidad. En los días de ausencia de José por motivos laborales, Jesús ayudaba y acompañaba a su Madre. María estuvo presente en momentos importantes de la vida de Jesús, como las bodas de Caná o el Cenáculo en la Última Cena y le acompañó en ocasiones por los caminos de Galilea, hasta postrarse al pie de la Cruz. Tras la Resurrección y la Ascensión de Jesús a los Cielos, María tuvo una importante participación en los inicios de la Iglesia.

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